- Se diluye la soda cáustica en el agua, agregándola lentamente y con mucho cuidado (ya que puede producir vapores muy tóxicos).
- A continuación se producirá una reacción química que liberará calor y que necesitará un par de horas para enfriarse. A este preparado se lo conoce como lejía caustica.
- Vierte lentamente el aceite sobre la lejía cáustica, removiendo en forma constante y en el mismo sentido, para evitar que se corte el jabón.
- Se puede aromatizar y colorear, agregando los colorantes naturales y los aceites esenciales, siempre y cuando la mezcla baje a la temperatura de 40ºC.
- Vuelca en los moldes y deja endurecer durante aproximadamente un mes. Después puedes utilizarlo en todo lo que necesite un jabón de calidad.
El jabón (del latín tardío sapo, -ōnis, y este del germánico saipôn) es un producto que sirve para la higiene personal y para lavar determinados objetos. Se puede encontrar en pastilla, en polvo, en crema o en líquido.
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